|
|
| El Getafe pasó a cuartos. | Foto: archivo. |
|
|
| |
|
Había muchos condicionantes para que el partido fuera emocionante y el Getafe tuviera que andar con cuidado. Un rival herido, con nuevo entrenador, con muchos aficionados desplazados junto al equipo, que saldría a morder y, en la entidad azulona, un equipo con hasta diez bajas. Hombres que apenas habían dispuesto de minutos y otros que iban a tener que jugar descolocados. Pero las dudas se disiparon antes de lo que se pensaba.
Sí es cierto que la primera mitad sirvió para ver a un Getafe inédito en muchas líneas con jugadores que han jugado poco y a los que faltaba acoplarse. Ahí es dónde se demuestra que se aprende mucho viendo el fútbol desde la grada, junto a los aficionados. Se ven favoritismos, exigencias y, en definitiva, el estado más puro del fútbol. Se pudo ver también a un ser casi galáctico, un jugador en estado de gracia, con calidad infinita, que se amolda a dónde le coloquen. Volvió a dar muestra de ello ante el Benfica. Se llama Rubén de la Red. Enorme.
Los primeros cuarenta y cinco minutos se caracterizaron, primero, por un equipo azulón que salió algo despistado y con el público más atento a los incidentes provocados por la afición lusa en el fondo norte. El primer intento del Benfica, con un disparo al palo de Makukula, hizo que el Getafe despertara y diera la réplica con una internada de Gavilán por banda izquierda, con un disparo lateral que salió fuera.
Volvió a intentarlo el Benfica, con un balón recogido por Cristian Rodríguez en el área pequeña, y cuyo disparo salió fuera. Volvió a repetir Gavilán, con otro disparo lateral y con un fallo estrepitoso, después de un balón centrado por Licht desde la izquierda, que Kepa prolongó hacia el interior zurdo quien, a portería vacía, mandó el balón fuera.
La segunda parte confirmó los que muchos pensábamos. Que con poco que empujara el Getafe y tocara el balón con criterio, se plantaría con facilidad ante la meta de Quim. Y así sucedió, aunque los lusos también asustaron con un disparo de Cristian Rodríguez desde la frontal, que Pato Abbondanzieri se encontró.
Previamente y posteriormente el Getafe había creado ocasiones, empezando a demostrar un dominio claro y contundente durante el segundo acto. Gavilán y Albín se alternaron en las ocasiones, como un balón colgado a Albín, que quedó como referencia en ataque tras el cambio de Kepa, que el uruguayo picó fuera, u otro remate del mismo jugador, a pase de Gavilán, que tampoco llegó a entrar.
Hasta que llegó el gol, en el minuto 79, con otro balón colgado a Albín, quien se plantó solo ante Quim y, ante la salida de éste, introdujo de vaselina el balón dentro de la red. Faltaban diez minutos, el Benfica tenía que hacer dos goles para empatar la eliminatoria y tres para ganarla y, tal y como estaban sobre el césped, parecía poco menos que imposible. Así fue, sus intentos fueron infructuosos y, una vez más, el Geta había consumado la gesta. |