Resultaría difícil explicarle a alguien que no haya visto este partido que, por mucho que el marcador indique lo contrario, el Rayo Vallecano salió inmerecidamente derrotado de su visita a La Romareda. Totalmente incomprensible. Por eso, y porque el fútbol muchas veces no se rige por la lógica y mucho menos por las matemáticas, sólo a base de tópicos podría encontrarse la respuesta adecuada: “fútbol es fútbol”, “en un partido de fútbol gana quien más goles marca”, “el que acaba fallando goles, al final acaba perdiendo el partido”… Así, uno tras otro, una retahíla de dichos del balompié para justificar que a Vallecas no llegue ni siquiera un simple punto para el casillero.

Y es que el conjunto de Míchel hizo lo más difícil en un encuentro desde el primer minuto: salir con intensidad, desbordando en juego a su rival, sumando una tras otra y sin parar bastantes llegadas al área…, pero se olvidó de lo más difícil: abrir el marcador. Sin gol no hay fútbol, vuelta a los tópicos. Así que para condenar la fragilidad de aciertos en la portería rival de los franjirrojos, el conjunto maño demostró puntería y en la primera ocasión de gol, en un saque de esquina que Grippo cabeceó para dentro. Pero el partido siguió con el mismo guión, donde el empate estaba más cerca que el segundo tanto del Zaragoza, durante buena parte de lo que restaba hasta que se llegó al descanso, donde los locales asestaban un nuevo golpe en forma de gol a su oponente: Febas sacaba un disparo preciso para poner el 2-0. Dominio y superioridad sin gol, con 45 minutos para intentar doblegar un resultado adverso.

Así que como la propuesta había sido la correcta, Míchel decidió no mover ni un ápice de su planteamiento para esperar una pequeña muesca de acierto en el marco rival. Tuvo suerte: en menos de 10 minutos Raúl De Tomás recortaba diferencias y ponía el partido en máxima tensión y emoción. Espadas en todo lo alto de un Rayo Vallecano que se vino aún más arriba de lo que ya estaba, mientras que el equipo aragonés se veía incapaz por momentos de tapar todas las fugas que por cualquier frente se le presentaba; tapar el juego de los franjirrojos parecía una misión tan imposible, que acabó por parapetarse lo más atrás que pudo. Ni siquiera así, el conjunto de Natxo González pudo evitar lo que se estaba ya haciendo de rogar: el gol del empate rayista. Trejo sacó un disparo preciso y raso que logró colarse en la meta de Cristian Álvarez. 2-2, lo más difícil, ya estaba hecho.

Con algo más de un cuarto de hora, y a enjuiciar por los méritos de unos y de otros, cualquiera hubiese apostado que de haber visto algún tanto más, sería de la escuadra madrileña. Pero no fue así. Cuando peor lo estaba pasando el conjunto local, Pombo logra subir el 3-2 al marcador para sorpresa de muchos, y delirio propio de la afición de La Romareda. Aun así hubo tiempo para la polémica, con un penalti claro no pitado a Manucho a pocos minutos para el final. Ocasión al limbo. No hubo tiempo para más, el Rayo Vallecano se marchó de Zaragoza con una remontada estéril, una derrota en su casillero, y la sensación de que un poco más de acierto habría encumbrado al conjunto de Míchel en uno de los mejores escenarios de la categoría

ZARAGOZA
Cristian Álvarez, Delmás, Grippo, Verdasca (A) (Mikel González 46´), Ángel, Zapater, Eguaras (Pombo 61´), Febas, Raúl (Javi Ros 92´), Toquero, Borja Iglesias
RAYO VALLECANO
Alberto García, Baiano, Velázquez, Abdoulaye Ba (A) , Alex Moreno, Embarba, Fran Beltrán (Manucho 80´), Santi Comesaña (A) , Unai López (Diego Aguirre 52´)(A) , Trejo, Raúl de Tomás (A)  (Chori Domínguez 76´)
GOLES 1-0 Grippo (26´), 2-0 Febas (43´), 2-1 Raúl De Tomás (53´), 2-2 Trejo (73´), 3-2 Pombo (80´)
ÁRBITRO Areces Franco, comité asturiano
INCIDENCIAS La Romareda, 17.719 espectadores.

 

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